Felt Hat at a Polish Wedding
Noa Eshkol
Noa Eshkol
Felt hat at a Polish Wedding, 1980
Mixed media textile
295 x 237 cm
TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection
Photo: Peter Barci, 2012 | Courtesy the Noa Eshkol Foundation for Movement Notation, Holon, Israel
- Fecha
- 2012
- Medio
- Mixed media textile
- Dimensión
- 295 x 237 cm
- Crédito
TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection
- Esta obra de arte forma parte de la donación y el préstamo a largo plazo de TBA21 al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
Detalles
Durante mucho tiempo, los vibrantes tapices confeccionados con retales de tejido fueron una de las partes menos conocidas de la obra de Noa Eshkol, aunque la coreógrafa y bailarina realizó más de 500 piezas a lo largo de 35 años. En 2012, Sharon Lockhart, durante su investigación sobre el trabajo de Eshkol en Jolón, seleccionó una serie de textiles cuyas formas complementaban a su práctica coreográfica recontextualizando estos materiales de un modo que Eshkol no hubiese concebido. Su disposición horizontal en el espacio, sobre estas bases diseñadas por los arquitectos Frank Escher y Ravi GuneWardena, crean una relación directa con los volúmenes verticales donde se proyecta la película de cinco canales de Lockhart.
La artista comenzó a trabajar en estos tapices de forma espontánea en 1973, durante el transcurso de la denominada guerra del Yom Kippur. En esta época profundamente dolorosa y traumática, componer e hilvanar retales de tejido en el suelo de su estudio comenzó como un ejercicio terapéutico, pero pronto adquirió una parte fundamental de su rutina en este espacio.
Durante toda su carrera, la autora limitó su círculo más cercano a un grupo de bailarines y bailarinas cuidadosamente seleccionados que conformaron el Grupo de Danza de Cámara Noa Eshkol y tuvieron una implicación fundamental en su vida y su obra. Durante años, trabajaron como un colectivo pequeño y cerrado: transcribían notaciones, ensayaban coreografías, impartían clases, escribían diarios y cosían tapices murales. En el contexto social del estudio, la ética del trabajo en grupo, la colaboración y la convivencia se defendía con convicción, pero también bajo la organización estricta e implacable dictada por Eshkol. Si bien siempre fomentaba la autoría compartida como una constante en su obra, al tiempo exigía dedicación plena a la tarea colectiva, que para ella trascendía los intereses o la comodidad individuales de los integrantes.
Las composiciones de estos coloridos tapices murales siguen esquemas figurativos o abstractos, y los bailarines y amigos encargados de coserlos siempre firmaban cada pieza con sus nombres. Aunque Eshkol nunca estableció vínculos conceptuales entre los tapices y su obra coreográfica, estos aluden con claridad a la forma del cuerpo y su relación con el espacio. Algunos de los tejidos procedían de kibutz (comunas agrícolas israelíes) de todo el país y llevaban inscritas las huellas de los cuerpos de sus portadores. Otros habían sido recogidos del suelo de fábricas de ropa, recortes y retales con formas repetidas, los «negativos» de los patrones de costura que revelaban la forma de un cuello de camisa o un vestido de mujer. En conjunto, los tapices murales aúnan relatos divergentes y superpuestos, un archivo que ofrece una historia integrada de la cultura material de Israel.
(Texto escrito por TBA21 y usado en la libreta de la exposición "Remedios", C3A, Córdoba, 2023)