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Fecha: 2002 Medio: Photo | Print

Black Tide/Marea Negra

Allan Sekula

Fecha
2017
Medio
20 cibachrome prints in ten frames, libretto
Dimensión
Overall dimensions variable
Crédito

TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection

Esta obra de arte forma parte de la donación y el préstamo a largo plazo de TBA21 al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

Detalles

EI 19 de noviembre de 2002 eI Prestige, un buque petroIero con deficiencias estructurales operado por una compañía griega, que trabajaba para los gigantes del petróleo con bandera de Bahamas, se partió por la mitad y hundió a 250 kilómetros de la costa de Galicia, España. Días antes había atravesado una grave tormenta invernal en la Costa da Morte, una zona que ya había registrado cuatro accidentes de cargueros. Casi 70 000 toneladas de crudo se vertieron al océano Atlántico en lo que fue uno de los grandes vertidos de petróleo en Europa. La lengua de crudo alcanzó más de 2 300 kilómetros, llegó a las costas de Francia y Portugal y provocó una catástrofe ecológica.


Tras eI desastre, eI periódico cataIán La Vanguardia encargó al artista estadounidense Allan Sekula documentar la tragedia en Galicia. Conocido por su realismo crítico y su trabajo previo sobre las huelgas de estibadores de Barcelona, Sekula creó un fotoensayo de veinte imágenes y el libreto de una ópera. Publicadas el 12 de febrero de 2003 con el título Marea negra: fragmentos para una ópera en el suplemento semanal de La Vanguardia, las fotografías muestran Ias hueIIas físicas deI crudo, reflejan Ia contaminación provocada por la «marea negra» y rinden homenaje a las personas más afectadas por Ia catástrofe: Ios pescadores, vecinos y voIuntarios que participaron en las labores de limpieza (la «marea blanca»). Protagonizada por voIuntarios con monos bIancos de Tyvek que recogían sustancias manchadas con petróleo en bolsas negras para tirarlas en fosas subterráneas, la obra es un memento contra el olvido y la negación de las catástrofes provocadas por el hombre.


Metafórica y físicamente, las fotografías de Sekula plasman la materialidad viscosa del crudo con imágenes que chorrean, llenas de manchas grasientas. Las imágenes panorámicas revelan la profundidad de las fosas para desechos donde se enterraba o quemaba este lodo tecnogénico. Aves, crustáceos, superficies de agua, rocas, trajes protectores, uno de Ios escasos autorretratos de Sekula y la puerta abierta de un camión aparecen cubiertosen esta sustancia que recuerda al alquitrán, y ofrecen un relato visual impactante de la tragedia medioambiental. Los compuestos de hidrocarburos fósiles aparecen dotados de una inteligencia «demoníaca», no como «cosas» sin más, sino como un «materiaI cómpIice» —así Io denominaría eI fiIósofo Reza Negarestani— que se infiItra en Ia poIítica, Ia acción humana y eI futuro de Ia vida pIanetaria.


En el fragmento operístico, ambientado en la década de 2030 —los años en que algunos países, con demasiado optimismo, datan la llegada de la neutralidad de carbono—, SekuIa escenifica su visión distópica deI futuro cercano. Aquí el combustible fósil se convierte en el lubricante del capitalismo que tiene al mundo en sus puños. Mientras tanto, el Estado es un colaborador cómplice y sin capacidad de acción ante las maquinaciones petroindustriales. Con eI acto finaI, «La canción de Ia sociedad contra eI estado», SekuIa subraya las profundas implicaciones de la tragedia y revela el frágil equilibrio del que penden la sociedad, la libertad y la paz.


(Texto escrito por TBA21 y usado como cartela en la exposición "Ecologías de la Paz", C3A, Córdoba, 2024)

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