Make Tofu Not War
Goshka Macuga
Goshka Macuga
Make Tofu Not War, 2018
3D Wool tapestry
293 x 447 cm
TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection
Installation view: The Ecologies of Peace. Works from the TBA21 Collection, Centro de Creación Contemporánea de Andalucía C3A, Córdoba, Spain, 2024
Photo: Imagen Subliminal (Rocio Romero y Miguel de Guzmán) | © VEGAP, Madrid, 2026
Goshka Macuga
Make Tofu Not War, 2018
3D wool tapestry
293 x 447 cm
TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection
© VEGAP, Madrid, 2026
Photo: Angus Mill | Courtesy Galerie Rüdiger Schöttle, Munich, 2018
- Fecha
- 2018
- Medio
- 3D Wool tapestry
- Dimensión
- 293 x 447 x 1 cm
- Crédito
TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection
- Esta obra de arte forma parte de la donación y el préstamo a largo plazo de TBA21 al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
Detalles
En Haz tofu, no la guerra, Goshka Macuga plasma una instantánea tragicómica de una peculiar protesta climática. La escena, ambientada en un bosque denso y aparentemente desarraigado, y visible en su totalidad solo con la ayuda de gafas 3D, está protagonizada por tres personajes peludos, entre ellos, osos polares. Agotados de tanta protesta y visiblemente frustrados, los osos han bajado sus pancartas para descansar. Sus eslóganes, «4 patas bueno, 2 patas malo» y «Aquí hace calor», reflejan la emergencia climática desde una perspectiva no humana y simbolizan la tarea, todavía pendiente, de reconocer los derechos de los animales frente a los incendios forestales, el derretimiento de la capa de hielo y la acidificación de los océanos. La obra mezcla humor y activismo, alude al eslogan pacifista de los años sesenta «Haz el amor, no la guerra» y el auge del veganismo como alternativa a la ganadería intensiva.
El innovador uso del 3D en un tapiz crea un relato visual estratificado que revela un mundo de múltiples escalas con un bosque dentro de un lago rodeado de montañas nevadas, un astronauta, una cápsula espacial y una pequeña reproducción de la Torre de Babel de Pieter Bruegel. Los tres personajes humanos-animales evocan la larga tradición de utilizar caricaturas animales para representar demandas políticas, así como el fenómeno Furry, en el que sus seguidores humanos se disfrazan de animales. Más allá de su tono humorístico, la obra indaga en cuestiones profundamente éticas, critica el excepcionalismo humano y explora las consecuencias de excluir a los animales de las consideraciones morales.
Según el filósofo Jacques Derrida, excluir a los animales del «no matarás» ha tenido consecuencias «ilimitadas». En un mundo donde el sacrificio animal está normalizado, su muerte es la fisura que «deniega» la violencia, el asesinato y la guerra. Para denunciar el conjunto de atributos que afirman que la constitución moderna de la humanidad es excepcional, Derrida acuñó el término «carno- falologocentrismo», que describe a los humanos como seres carnívoros, fálicos y racionales. Poniendo en primer plano un espectro de identidades y experiencias diversas, Macuga subraya la interseccionalidad de los desastres ecológicos. Haz tofu, no la guerra promueve soluciones medioambientales y pacíficas mediante el simbolismo creativo, fomentando una conversación colectiva sobre la supervivencia planetaria.
(Texto escrito por TBA21 y usado como cartela en la exposición "Ecologías de la Paz", C3A, Córdoba, 2024)