Global Domes XII
John M Armleder
John M Armleder
Global Domes XII, 2000
Installation with 12 disco globes, electric motors, 12 spotlights
50 x 50 x 50 cm (each)
Overall dimensions variable
Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection
Installation view: The Kaleidoscopic Eye: Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection, Mori Art Museum, Tokyo, Japan, 2009
Photo: Watanabe Osamu | Courtesy Mori Art Museum
John M Armleder
Global Domes XII, 2000
Installation with 12 disco globes, electric motors, 12 spotlights
50 x 50 x 50 cm (each)
Overall dimensions variable
TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection
Installation: Camiños Creativos. Museo Centro Gaiás, Santiago de Compostela, Spain.
Photo: Manuel G. Vicente
John M Armleder
Global Domes XII, 2000
Installation with 12 disco globes, electric motors, 12 spotlights
50 x 50 x 50 cm (each)
Overall dimensions variable
Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection
Installation view: Lichtkunst aus Kunstlicht | light art from artificial light, ZKM Zentrum für Kunst und Medien, Karlsruhe, Germany, 2006
Photo: Franz Wamhof
- Fecha
- 2004
- Medio
- Installation with 12 disco globes, electric motors, 12 spotlights
- Dimensión
- 50 x 50 x 50 cm (each) Overall dimensions variable
- Crédito
TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection
- Esta obra de arte forma parte de la donación y el préstamo a largo plazo de TBA21 al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
Detalles
En Global Domes XII, John Armleder utiliza el poder deconstructivo de la luz para subrayar que nuestra percepción nunca se limita a la fuente luminosa (si es que lo hace), sino que se dirige siempre hacia la luz emitida o sus reflejos. Doce bolas de discoteca – esferas de vidrio espejado combinadas con proyectores – cuelgan a la altura de los ojos en dos filas paralelas. La apariencia de la obra viene determinada por puntos de luz centelleantes que recorren el suelo, el techo y las paredes del espacio expositivo, así como los cuerpos de quienes lo visitan.
Aunque resulta inequívocamente visible, esta ornamentación lumínica en constante transformación no es más que el reflejo de haces de luz sobre las bolas espejadas en rotación. La causa y el efecto están claramente a la vista. Todo el mundo ha visto alguna vez estos objetos, sea en una discoteca, una feria o unos grandes almacenes, pero esta instalación ejerce una fascinación singular. Quizá porque, al aparecer de manera aislada en un espacio expositivo, este fenómeno, que normalmente forma parte de todo un conjunto de estímulos ópticos y acústicos, inunda ahora nuestros sentidos. En este silencio se despliega toda su belleza poética: hay espacio para ver y para dejarse ver.
Quizá la atracción que emana de la obra provenga del orden concreto que se presenta ante el espectador cuando las bolas, situadas a la altura de los ojos, alteran nuestra perspectiva. Al caminar entre este insólito corredor de esferas, la atención se dirige hacia los propios objetos: superficies esféricas cubiertas por redes de espejos cuadrados: la cuadratura del círculo. Armleder aprecia esta paradoja. Para él, la bola de discoteca es “una combinación de formas puras y movimiento, una esfera cubierta por una multitud de elementos cuadrados, el movimiento giratorio de un objeto estable que, a través de sus reflejos, crea una configuración espacial inestable”.
– Margrit Brehm