Huertos de los Ch’olti
Naufus Ramírez-Figueroa
- Fecha
- 2020
- Medio
- Installation with three beaded curtains (bronze, ceramic beads, resin, glass, artificial hair, textile)
- Dimensión
- Overall dimensions ca. 270 x 120 x 45 cm
- Crédito
Commissioned and produced by TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary for How to Tread Lightly
TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection- Esta obra de arte forma parte de la donación y el préstamo a largo plazo de TBA21 al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
Detalles
Tomando como inspiración los jardines «encantados» del antiguo territorio de lengua ch’olti, hoy en Belice y Guatemala, Huertos de los ch’olti consta de una serie de cortinas de cuentas, cada una de ellas colgada de una rama de bronce adornada con frutos de cacao, vainilla y achiote. Estos tres cultivos ocuparon un papel central en un complejo sistema agroeconómico prehispánico ligado a los manche ch’ol de las tierras bajas mayas hasta finales del siglo xvii. En 1695, bajo dominación española, el fraile Francisco Morán registró la lengua ch’olti en un manuscrito titulado Arte y vocabulario de la lengua Cholti. Es el único testimonio de la lengua ch’olti antes de su extinción. Tras años de pacificación fallida y siguiendo los consejos de Morán, los hablantes de ch’olti fueron violentamente expulsados y aniquilados, y sus tierras quedaron despobladas bajo autoridad militar y misionera. Durante las décadas siguientes el territorio ch’olti fue un lugar encantado y maldito para los colonialistas. El manuscrito de Morán, y el contexto en que fue creado, reflejan la larga historia de imperialismo religioso y evangelización en América Latina, los procesos de deculturización y las pérdidas que el pueblo guatemalteco sigue sufriendo en la actualidad.
Una serie de dibujos preparatorios para la instalación sirven como vehículo para un imaginario fragmentado, que da forma al pueblo perdido de los manche ch’ol. En deuda con la lengua de las cosmologías indígenas y con la ciencia ficción, los dibujos retratan lo que parecen ser fantasmas, espíritus y seres terrenales: rostros y cuerpos con rasgos humanos que se transforman en plantas, bulbos, flores y hojas. Dibujados sobre papel blanco o, en algunos casos, en un fondo nuboso pintado con acuarela, estas figuras viven en transición entre dos mundos. En la obra de Ramírez-Figueroa, fantasmas personales y colectivos pueblan mundos surreales.
(Texto escrito por TBA21 y utilizado como cartela en la exposición «Abundant Futures», C3A, Córdoba, 2022)