Untitled (from the series Deserto-Modelo)
Lucas Arruda
Lucas Arruda
Untitled (from the Deserto-Modelo series), 2021
Oil on canvas
40 x 47 cm
TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection
Photo: Courtesy the Artist
- Fecha
- 2022
- Medio
- Oil on canvas
- Dimensión
- 40.5 x 46.5 x 2.5 cm
- Crédito
TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection
- Esta obra de arte forma parte de la donación y el préstamo a largo plazo de TBA21 al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
Detalles
Nuestra época, definida por el impacto humano sobre la tierra y denominada generalmente como Antropoceno, ha reavivado debates seculares sobre la «naturaleza de la naturaleza». Es la naturaleza el telón de fondo pasivo ante el que tienen lugar las acciones humanas? Es un recurso explotable que agotar y cosificar en pro del progreso y la comodidad? O es una maraña de interrelaciones y ensamblajes extremadamente vibrantes? Las pequeñas pinturas que Lucas Arruda reúne en la serie Deserto-Modelo abordan este debate capturando las ambigüedades y ansiedades que surgen cuando los seres humanos intentan categorizar y teorizar sobre la naturaleza.
A primera vista, las pinturas de Arruda, densas y atmosféricas, recuerdan a la abstracción pura. Pinceladas minúsculas y finas, meticulosamente aplicadas en todas direcciones, confluyen en nebulosas marrones o verdes. Al examinarlas de cerca, sin embargo, revelan oníricos paisajes marinos en el crepúsculo o el amanecer, macizos de niebla o nubes y bosques tropicales con un espléndido manto de follaje. La destreza artística de Arruda reside precisamente en amplificar este espacio liminar entre lo sublime y lo tachista —la apariencia de formas reconocibles y su disolución— que asume y rebate a la vez la larga tradición de pintura de paisaje. A propósito de esto, Arruda señala: «En mis obras hay una combinación de impulsos matemáticos y metafísicos. En cierto modo, el único motivo para llamarlas “paisajes” es cultural: solo porque los espectadores registran automáticamente mi formato como un paisaje».
La pintura de paisajes ha sido tradicionalmente un espacio para que los artistas experimenten con la composición y el virtuosismo técnico. Del mismo modo, las obras de Arruda trascienden su marco fundamental como ejercicios, en varios estratos, sobre tonos, textura, abstracción y producción visual mnemónica. Pintados a partir de recuerdos, estos enigmáticos cuadros carecen de contexto geográfico específico y de figuras humanas, en línea reflejando el interés del artista por explorar temas metafísicos. Al sugerir que el mundo vivo puede poseer su propia forma de comunicación y su propia lengua de signos, Arruda afirma que las relaciones entre especies se basan en reconocer las tendencias semióticas compartidas entre todos los seres vivientes y todas las composiciones ecológicas.
(Texto escrito por TBA21 y usado como cartela en la exposición "Ecologías de la Paz", C3A, Córdoba, 2024)