Incendio en la casa de la zarigüeya
Nohemí Pérez
Nohemí Pérez
Incendio en la casa de la zarigüeya, 2022
Charcoal and embroidery on fabric
220 x 150 cm
TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection
Photo: Courtesy the Artist
- Fecha
- 2022
- Medio
- Charcoal and embroidery on fabric
- Dimensión
- 220 x 150 cm
- Crédito
TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection
- Esta obra de arte forma parte de la donación y el préstamo a largo plazo de TBA21 al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
Detalles
Nohemí Pérez investiga las complejas relaciones entre la ambición humana, la violencia y la destrucción de la naturaleza en su Catatumbo natal, una región entre Colombia y Venezuela. Este lugar es escenario de conflictos
seculares que lo convierten en un entorno turbulento característico de América Latina: grupos paramilitares armados, pueblos indígenas, misioneros evangélicos, grandes multinacionales de minería y traficantes de drogas
conviven en este convulso enclave selvático, reflejando las complejidades de esta zona fronteriza. Según el Observatorio de Derechos Humanos, los conflictos por el control del acceso a Venezuela y a la gran cantidad de
cultivos de planta de coca destinada a la producción de drogas llevan fuera de control en la región desde 2018.
Pérez usa el carboncillo —una alusión al extractivismo minero— sobre grandes lienzos sin tratar. Esta técnica le permite reflexionar sobre la explotación de los recursos minerales y la violencia y la pérdida que acarrean.
En Cóndores sin vida, el motivo con el que trabaja la autora es el ave nacional de Colombia, el cóndor andino, un mensajero del sol en la cultura indígena, que se encuentra gravemente amenazado en los Andes. La grácil zarigüeya
colombiana protagoniza Incendio en la casa de la zarigüeya, una alusión a los numerosos fuegos que están destruyendo su hábitat natural en los húmedos bosques subtropicales, una zona donde antaño abundaban las aves, los reptiles, los insectos y las especies vegetales. Con la intención de enfatizar el estado actual de deforestación y destrucción de los paisajes naturales, la
obra incorpora figuras bordadas sin rematar de animales y especies vegetales. Con este gesto ornamental, Pérez sintetiza la reparación y habla de las profundas raíces que le ligan al territorio que aspira a proteger. La artista describe su proceso pictórico y de investigación como una necesidad interior de reencontrar su paisaje originario a través de vínculos emocionales y recuerdos; de este modo, traza nuevos mapas simbólicos y geográficos que reflejan las realidades de Catatumbo, permitiéndose habitar estos espacios de reconstrucción y pacificación.