A shipwreck is not a wreck
Nadia Huggins
Nadia Huggins, “A shipwreck is not a wreck”, 2025. Installation view of “otras montañas, las que andan sueltas bajo el agua” [other mountains, adrift beneath the waves], Ocean Space, Venice. Commissioned by TBA21–Academy. Photo: Jacopo Salvi
Nadia Huggins, “A shipwreck is not a wreck”, 2025. Installation view of “otras montañas, las que andan sueltas bajo el agua” [other mountains, adrift beneath the waves], Ocean Space, Venice. Commissioned by TBA21–Academy. Photo: Jacopo Salvi
Nadia Huggins, “A shipwreck is not a wreck”, 2025. Installation view of “otras montañas, las que andan sueltas bajo el agua” [other mountains, adrift beneath the waves], Ocean Space, Venice. Commissioned by TBA21–Academy. Photo: Jacopo Salvi
- Fecha
- 2026
- Medio
- Installation with "HMS Experiment" (Honeycomb cardboard, wood, metal, glue, paper, PVC, forex), and the six-channel video installation "A shipwreck is not a wreck" (color, sound)
- Dimensión
- 10 min 55 sec (each video) Overall dimensions variable
- Crédito
Commissioned by TBA21–Academy
TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection- Esta obra de arte forma parte de la donación y el préstamo a largo plazo de TBA21 al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
Detalles
En su videoinstalación A shipwreck is not a wreck (2025), Huggins examina el potencial de la improvisación~freestyle en su interacción con la percepción humana. Si los marcos binarios y estables han conducido a la interiorización de mecanismos de dominación —tanto sensoriales como colectivos—, la improvisación~freestyle nos obliga a confrontar los límites de esta matriz y nos invita a reconocer la necesidad de alternativas. La obra guía a los visitantes a través de los restos esqueléticos de un naufragio, habitados ahora por entidades humanas y no humanas inmersas en un proceso multivectorial de transformación que culmina en su fusión en un cuerpo geológico común, dando así comienzo de nuevo al ciclo. El propio naufragio constituye una presencia enigmática, conocida únicamente a través de su manifestación física en el espacio expositivo. El espectador es testigo de su efecto catalizador sobre los procesos que se desarrollan en la obra, donde rocas, corales, seres humanos, medusas y manglares ejemplifican colectivamente cómo el Océano es, al mismo tiempo, una fuerza generativa y un espacio de existencia. Lejos de ajustarse a nociones convencionales de lo que es "bueno", sus movimientos encarnan un espectro de complejidad emocional. Al yuxtaponer el motivo del naufragio con las interacciones entre los personajes representados en la obra, la artista cuestiona las narrativas lineales y a menudo romantizadas con las que tanto la ciencia como las humanidades han abordado históricamente la construcción de mundos (en inglés, worldbuilding).
A shipwreck is not a wreck recurre a un juego dinámico de intensidades, velocidades, movimientos repetidos, cambios de foco y desorientación espacial, auditiva y temporal. Estas estrategias formales confrontan los límites de las capacidades sensoriales humanas y, al mismo tiempo, apuntan hacia la posibilidad de ampliarlas, hasta un punto en el que la propia percepción se convierte en algo distinto. De este modo, la improvisación~freestyle no constituye únicamente una cuestión temática, sino una metodología intrínseca que sustenta el carácter reflexivo de la obra.
Esta obra fue encargada y producida con motivo de la exposición otras montañas, las que andan sueltas bajo del agua, comisariada por Yina Jiménez Suriel para Ocean Space, Venecia, 2025.