Petrified Petrol Pump
Allora & Calzadilla
Allora & Calzadilla
Petrified Petrol Pump, 2010
Fossil-filled limestone
176 x 362 x 120 cm
Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection
Installation view: Atopia. Migration, Heritage and Placelessness. Works from the Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection, Museo de Arte Contemporáneo, Lima, Peru, 2017
Photo: TBA21
Allora & Calzadilla
Petrified Petrol Pump, 2010
Fossil-filled limestone
176 x 360 x 115 cm
TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection
Installation view: The Ecologies of Peace II. Work from the TBA21 Collection, Centro de Creación Contemporánea de Andalucía C3A, Córdoba, Spain, 2024. Photo: Imagen Subliminal (Rocío Romero y Miguel de Guzmán)
- Fecha
- 2010
- Medio
- Fossil-filled limestone
- Dimensión
- 176 x 360 x 115 cm
- Crédito
TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary Collection
- Esta obra de arte forma parte de la donación y el préstamo a largo plazo de TBA21 al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
Detalles
La obra de Allora & Calzadilla, dúo de artistas afincados en Puerto Rico, a menudo aglutina en un único objeto elementos materiales procedentes de distintos sistemas sociales, geográficos y culturales. Estos principios de desplazamiento físico y temporal son los que encontramos en Surtidor de petróleo petrificado, fruto de procesos de sedimentación geológica y conceptual. La escultura, que recuerda a una bomba de gasolina fosilizada en piedra, reimagina un surtidor de antaño a modo de reliquia de ciencia ficción del Antropoceno, la era marcada por la transformación humana significativa de la geología y los ecosistemas de la Tierra, y definida por la quema de combustibles fósiles. La forma humanoide del surtidor encarna el persistente legado de un sistema económico construido en torno a la extracción, distribución y consumo de petróleo. Su energía y sus procesos de transformación metabólica son una parte fundamental de aquello en lo que consiste ser un sujeto del petrocapitalismo.
Elaborada en caliza con elementos fosilizados, la escultura diluye los límites entre lo natural y lo artificial, y el tiempo geológico y la modernidad, mediante la integración de rastros de formas de vida prehistórica con elementos industriales y antropomórficos. Las conchas prehistóricas fosilizadas en la obra funcionan como testigos ecológicos de los largos procesos de descomposición anaeróbica que proporcionan la materia prima para la producción de energía a partir del petróleo. En cambio, los distintos elementos del surtidor, como sus dos mangueras en forma de brazos o el contador que recuerda a un rostro, aumentan el aura ominosa de la escultura, asociada a las emisiones de carbón, los vertidos de crudo o los desastres ecológicos derivados del fracking. Aunque en la escultura no hay marcas específicas de ninguna compañía petrolera, hay quien ha señalado su semejanza con los surtidores de BP y la conecta con la catástrofe medioambiental causada por su vertido de petróleo en el golfo de México en 2010.
La imponente presencia física de la obra convierte el surtidor en un tótem del mundo carbonizado de principios del siglo XXI, el cual pone ante los espectadores las consecuencias destructivas de la dependencia humana de combustibles fósiles y las implicaciones éticas de la avaricia corporativa. Al interrogarse acerca de los valores de la sociedad contemporánea y la sostenibilidad a largo plazo de nuestra cultura «combustible», Surtidor de petróleo petrificado funciona como un recordatorio inquietante de la necesidad urgente de protección medioambiental y acción colectiva.
(Texto escrito por TBA21 y usado como cartela en la exposición "Ecologías de la Paz", C3A, Córdoba, 2024)